
Extraido del libro "Lecciones de Sociologia", de Theodor Adorno y Max Horkheimer: "Nace, pues, una ciudad, digo, cuando cada uno de nosotros no se basta a sí mismo" (pag. 25)
(Platón) Niega que haya existido sociedad sin estado, y reduce el concepto de aquella al de una "sociedad de cerdos". En cuanto a su oposición, polémicamente destacada por sus adversarios, de lo natural y lo meramente positivo, Platón quiere superarla reduciendo las formas de organización al de priori ontológico, es decir, a la idea: la ley y el orden son para él atributos de la naturaleza humana. Con lo cual pone un dique a la tendencia revolucionaria de los iluministas áticos, que separan sociedad y Estado. Ya en esa época, el propio concepto de sociedad es un arma en la lucha social. La doctrina del jus naturale de la izquierda socrática se ponía de parte de los oprimidos, contra los poderosos. Antifonte el sofista, por ejemplo, basaba la sociedad en las leyes de la naturaleza, y el Estado, en cambio, en convenciones humanas surgidas de un contrato, y que son a aquélla como la apariencia a la verdad. Los estatutos humanos siempre reprimen, según él, lo que es natural, lesionan la libertad, perjudican la igualdad entre hombres y no sirven para proteger contra la injusticia. La "trasmutación de todos los valores" realizada por los sofistas tiende a anular la calificación de nomos, del nacimiento, de la posición social, de la educación tradicional, de la riqueza y de la fe convencional, en beneficio de una vida "natural", que opone el ciudadano de la polis, ligado al nomos, al cuidadano del mundo, cuyos atributos son la libertad y la igualdad. (...)
El concepto de sociedad sólo volvió a ponerse en movimiento con el florecimiento de la época burquesa. Entonces se vuelve agudo y patente el contraste entre las instituciones absolutístico-feudales y la capa social que ya dominaba el proceso vital material de la sociedad; volvió a tener vigencia el contraste entre "sociedad" e instituciones existentes. El Estado no es ya aceptado como imagen de la civitas dei. Cuando el Estado es entendido por medio de la analogía con el "cuerpo", tanto orgánico como mecánico, su identidad con la sociedad no se encuentra todavía radicalmente fragmentada; pero ya el Renacimiento conoce mediaciones más incisivas. (...) El problema consiste ahora en la fundamentación racional del Estado y la sociedad. La "justicia natural" es en Hobbes, como en el Iluminsimo posterior, una simple "orden de la razón natural". (...) "El hombre no es sociable por naturaleza, sino que llega a serlo por educación". Los hombres viven primero sin instituciones, en un estado de igualdad en el cual cada uno tiene derecho sobre todas las cosas. (...) La "natural tendencia de los hombres a dañarse unos a los otros" entra en conflicto con la instancia de la razón natural, que exige "la conservación de la vida y de los miembros" de cada uno. Y este conflicto termina con la victoria de la razón, es decir, con el contrato que garantiza a cada uno la propiedad de determinados bienes. De tal modo entra en juego un nuevo argumento, al cual la sociedad burgueza se atendrá en adelante con firmeza: la teoría de que la sociedad se basa en la propiedad privada, y de que el Estado debe asumir la tutela de dicha propiedad. Para tal fin, y con vistas a salvaguardar el primer contrato, se establece un segundo, el de dominación, con el cual los individuos se someten a las instituciones del Estado. El temor de todos respecto de todos es superado por el "temor hacia un poder que está por encima de todos". La convivencia de los hombres -es decir, la sociedad- es posible sólo gracias al sometimiento de los individuos. Hobbes trata de solucionar la dialéctica de fuerza y derecho otorgando primacía a este último, vinculado a la razón, pero sólo como nueva fuerza. El poder del más fuerte en el estado de naturaleza se transforma así en el podel legal de la dominación. (...) Los esfuerzos del pensamiento fueron atraídos entonces, no por la posibilidad de una sociedad sin intituciones, sino por el problema de una sociedad con instituciones justas, en la cual el derecho se base en la libertad y no en la fuerza.
El simple aumento de la población hace entrar en juego nuevas causas de modificaciones, cuya importancia crece progresivamente. Las influencias de la sociedad sobre las unidades que la componen, y de estas sobre la naturaleza de aquella, colaboran incesantemente en la creación de nuevos elementos. Al crecer las sociedades en dimensiones y articulación interna, reaccionan unas sobre otras, ora en choques guerreros, ora en intercambios comerciales, y determinan de esta manera otras transformaciones profundas. (...)
Teoría spenceriana de la progresiva intergación y diferenciación de la sociedad: El aumento de una sociedad en el número de los miembros y en la consolidación, se da simultáneamente con un aumento de la heterogeneidad, tanto en su organización política cuanto en la industrial. La idea spenceriana de la integración progresiva ha encontrado confirmación; y el termino entro tambien en la jerga del fascismo, a propósito del "estado integral", aunque el ultraliberal Spencer jamás habría pensado, por cierto que pudiera operarse semejante trasposición social de la función de su teoría. (...) Spencer no previó que el proceso de "integración" haría superfluas numerosas categorías de mediaciones que complicaban y diferenciaban el todo, y que sevinculaban con la competencia y con el mecanismo de mercado, debido a lo cual una sociedad verdaderamenteintegral es, en muchos aspectos, mucho mas "sencilla" que la del liberalismo en el más alto grado de desarrollo; en tanto que el carácter complejo de las relaciones sociales en la etapa acutal, acerca del cual tanto se habla, opera con suma frecuencia, como un simple velo que oscurece dicha simplicidad.




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